Un día imperial
Posted in - JapónEl Palacio Imperial está abierto al público solamente dos días al año: el 23 de diciembre (el día del cumpleaños del emperador) y el 2 de enero (sale a dar la bienvenida del año nuevo). Por suerte, nos tocó estar en uno de esos días. El Palacio Imperial está ubicado en la zona de Chiyo-da, el corazón de Tokio, en donde originalmente estaba el Edo-jō, que era el palacio del shogunate (puesto máximo de mando militar y político en Japón de 1603 hasta 1867).
La época cuando Tokio se llamaba Edo y la residencia del emperador – que no ejercía gran poder- estaba en la capital Kioto, es conocida como la era Edo. Ésta época terminó después de ciertos acontecimientos domésticos y de la presión internacional por terminar el embargo político que duró 250 años. Después, se estableció la era Meiji que fue cuando el emperador recobró el control del país y se mudó a Edo, que renombró como Tokio y la convirtió en la capital y eje de su modernización.
Lo único que queda del palacio original es sólo ruinas. La residencia actual del emperador es una construcción moderna con características tradicionales japonesas que fue construida en 1968 para sustituir la que había sido derribada en la Segunda Guerra Mundial y había estado ahí desde 1888.

Embajadores en espera para atender la recepción del emperador.
Saliendo de nuestra visita imperial, decidimos darnos la vuelta por una de las zonas más elegantes y chic de Tokio: Ginza. Esta zona se caracteriza por ser el terreno donde todas las marcas de haute couture compiten por tener la mejor tienda diseñada por algún starchitect. (Ver entrada Tokio: Ginza) La emoción de descubrir todos estos lugares y comer en las mejores mesas se terminó al ver que, por ser días festivos, prácticamente todo estaba cerrado. Adiós antojos de tempura, robatayaki y sushi debajo de las vías del tren (a.k.a. Jiro). Por suerte, y por desesperación, caímos en un mini restaurante con una pequeña barra de sushi que solamente ofrecían un menú improvisado en ese momento por el chef. Fue lo mejor que nos pudo haber pasado. La manera en la que cortaban cada pieza de pescado, untaban de soya con una brocha el arroz, preparaban cada niguiri y la atención de los meseros fueron mejor que cualquier experiencia que estuviéramos buscando.
Lo único bueno de la fecha fue la extraordinaria apertura del Palacio Imperial, fuera de eso todo estaba cerrado. Estas fechas son las que los Tokioitas eligen como sus únicas vacaciones en el año y salen a los pueblos y regiones lejanas del estrés citadino. Así que para la primera vez que visiten Japón les recomiendo que lo hagan cerca de abril, en la época de los cherry blossoms o en otoño cuando los árboles visten al país de rojo y amarillo.





Please leave a Comment...